Las escuelas que cambian el mundo. César Bona

Editorial: Plaza Janes
Número de páginas: 336 
Año de publicación: 2016
Sinopsis
Hay escuelas en España que están cambiando la educación. Escuelas que no están en Finlandia ni en Suecia; unas son públicas, otras rurales y algunas incluso están masificadas. Todas ellas son «Escuelas Changemaker» y están preparadas para liderar una verdadera transformación educativa.
César Bona ha viajado por siete ciudades y pueblos siguiendo el camino de algunas de las escuelas que están luchando para que cada niño, niña y joven tenga la oportunidad de convertirse en un agente de cambio. Son lugares que cuentan con alumnos motivados, maestros corrientes, y padres cómplices detrás. Escuelas excelentes académicamente y con un proyecto integral donde el respeto, la creatividad, la imaginación, el trabajo en equipo, la empatía y la interacción con la sociedad son el mejor camino para completar las enseñanzas de las asignaturas tradicionales.
César Bona nos narra, con su personal y cercana voz, lo que han logrado estas escuelas, lo novedoso de sus métodos y cómo todos, sea cual sea nuestra edad, podemos cambiar el mundo. No olvidemos que los niños no son los adultos del mañana, son los niños del presente y ellos, si les dejamos ser niños, si les reforzamos su creatividad natural, su imaginación desbordante y trabajamos la empatía, la solidaridad y el respeto, pueden cambiar el mundo. No en el futuro, sino ahora.
Porque una nueva educación no es un sueño, es una realidad.
Creo que he sido una de las personas afortunadas de asistir a una charla de César Bona y poder escucharlo y recibir esa motivación y pasión con la que habla y escribe, con la capacidad de transmitir diferentes situaciones y hacer sentir a cada oyente como un excelente profesional que hay que sacar cuando peor nos encontramos por conseguir la sonrisa y pasión de nuestros alumnos. Bueno, a lo que iba, al libro jeje.

Gracias a la posición que ha adoptado César, ha tenido la oportunidad de conocer diferentes escuelas que son pioneras en su forma de enseñanza y que son merecedoras de que los demás docentes y personas interesadas en la educación los conozcan.

Este libro parte de 7 escuelas diferentes y no únicas, porque aquí se muestran 7, pero seguro que hay muchos aspectos que se trabajan en otros centros menos conocidos y mas cercanos a nosotros. Pero con estos siete centros, nos hace recapacitar, darnos ideas, motivarnos y buscar siempre mejorar, también, en algunos casos, vernos reflejados como docentes en la labor que otros realizan y saber que no lo estamos haciendo mal del todo, que nosotros también aportamos nuestro granito de arena para cambiar el mundo.

Uno de los aspectos que destacar en común con las siete escuelas y que César se encargó de transmitirnos en la charla, es que es necesario darle voz a los niños, porque son ellos los mayores beneficiarios, por los que trabajamos y nos damos hasta cabezazos para buscar la forma de que aprendan algo que les cuesta mas y ellos, si les damos voz y voto, son los que más fácil nos lo ponen, porque son los que saben lo que necesitan, quieren y cómo lo quieren. Además, al darle voz y voto, se obtiene responsabilidad y concienciación.

Creo que es el momento del cambio, de dejar atrás la parte mas clásica y que no funciona de la educación (porque si algo funciona, para qué vamos a cambiarlo, pero lo que no funciona, hay que modificarlo) y abrir nuevos horizontes, aprovechar la sobreestimulación que nos brinda el nuevo mundo en el que vivimos y sobretodo, dejar que los niños aprendan a hablar, a trabajar en grupo, de forma colaborativa, a investigar y aprender partiendo de sus propios intereses y en definitiva, preparar a los niños a la vida, con sus contenidos, pero a lo que se van a encontrar en la sociedad y haciendo de ésta, una sociedad mejor.


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2 comments

  1. Muy interesante. Y desde luego nuestro sistema educativo tiene que ser cambiado. Pero por los que saben, por favor...
    Besotes!!!

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  2. Pues eso, por los que saben.

    No conozco el libro ni al autor, tampoco a los que son nominados a esa especie de premio Nobel de la educación. Casi todos parece que tienen en común una vocación muy acentuada y unas condiciones poco habituales de trabajo.

    Pero un maestro que trabaja a tiempo completo, o un profe de secundaria, se enfrentan a retos diarios. Y se dejan la piel. Y muchos de estos gurús (no puedo incluir a César Bona a quien, repito, no conozco) hablan de realidades no reales y parecen culpar a algo tan inconcreto como el sistema o demasiado concreto (los profesores). Cambiar no es mejorar. Llevamos más de un cuarto de siglo con cambios erráticos que han empeorado las cosas, enterrando la educación en papelería, burocratismo y huidas hacia adelante.

    Siempre que alguien me habla de esa solución definitiva le pregunto lo mismo: ¿dónde da clase? Si es un teórico de despacho, un tipo que vive de sus conferencias, libros y demás bolos, dejo de escuchar. Por favor, que entre en el aula y cambie el mundo.

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